Otros nombres de este medicamento, Existen cuatro tipos principales de 5-ASAs: Mesalazina, Olsalazina, Balsalazida, Sulfasalazina.
Esta información es para personas con colitis o enfermedad de Crohn que están tomando 5-ASAs. También es para quienes están considerando iniciar tratamiento con 5-ASAs.
Los 5-ASAs también se conocen como aminosalicilatos.
Esta información puede ayudarte a decidir si los 5-ASAs son adecuados para ti. Incluye:
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Cómo funcionan los 5-ASAs
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Los diferentes tipos disponibles
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Qué puedes esperar del tratamiento, incluidos los posibles efectos secundarios
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Suspensión o cambio de tratamiento
Esta información puede utilizar términos médicos que no sean familiares.
Esta información aborda los 5-ASAs de manera general y no sustituye la orientación individual de tu equipo médico especializado en enfermedad inflamatoria intestinal.
Datos clave sobre los 5-ASAs
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Los 5-ASAs, también llamados aminosalicilatos, son un tratamiento inicial para personas con colitis.
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En algunos casos se utilizan para formas leves de enfermedad de Crohn, aunque esto es menos frecuente.
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Pueden administrarse por vía oral (tabletas, cápsulas o gránulos) o por vía rectal (supositorios o enemas).
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Actúan reduciendo la inflamación en el intestino, lo que permite que el tejido dañado cicatrice.
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Su objetivo es controlar los síntomas y mantenerlos bajo control.
Otros nombres de este medicamento
Existen cuatro tipos principales de 5-ASAs:
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Mesalazina
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Olsalazina
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Balsalazida
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Sulfasalazina
Los medicamentos suelen tener un nombre científico y un nombre comercial. Si no estás seguro de cuál estás tomando, consulta con tu equipo médico.
Algunos 5-ASAs también están disponibles en diferentes formulaciones. Cada una actúa en distintas partes del intestino.
Mesalazina
Disponible en tabletas y gránulos de administración oral. Algunas presentaciones tienen un recubrimiento entérico especial que se disuelve a un determinado nivel de acidez (pH) en el intestino.
Algunas formulaciones también están disponibles como supositorios o enemas para administración rectal.
Existen presentaciones que actúan a lo largo de todo el intestino y otras que liberan el medicamento específicamente en el colon.
Olsalazina
Se presenta en tabletas o cápsulas que se tragan con agua. El medicamento se libera en el colon.
Balsalazida
Se presenta en cápsulas que se tragan con agua. El medicamento se libera en el colon.
Sulfasalazina
Disponible en tabletas o líquido de administración oral. También existen supositorios para uso rectal.
Cómo funcionan los 5-ASAs
Durante un brote, la pared intestinal puede inflamarse e irritarse.
Los 5-ASAs reducen la inflamación en el intestino. Al disminuir la inflamación, el tejido dañado puede repararse y cicatrizar, lo que contribuye a aliviar los síntomas asociados al brote.
Por qué pueden indicarte 5-ASAs
En colitis
El equipo médico puede recomendar un 5-ASA:
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Como tratamiento inicial en brotes leves a moderados.
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Para mantener la remisión y prevenir brotes a largo plazo.
En enfermedad de Crohn
No se prescriben de forma habitual. Sin embargo, pueden considerarse:
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Para inducir la remisión en enfermedad leve cuando no se pueden usar corticoides o se decide no utilizarlos.
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Cuando no está claro si el diagnóstico corresponde a Crohn o colitis.
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Para ayudar a mantener la remisión después de cirugía.
Si no estás seguro de si los 5-ASAs son adecuados para ti, consulta con tu equipo médico para revisar las opciones disponibles.
Decidir qué medicamento tomar
Al iniciar un nuevo tratamiento, es importante considerar:
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Cómo se administra
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Qué tan eficaz es
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Qué tan rápido puede actuar
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Posibles efectos secundarios
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Si requiere controles o pruebas periódicas
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Otros medicamentos que estés tomando
La decisión terapéutica debe basarse en una evaluación individualizada de beneficios, riesgos y objetivos de tratamiento.
¿Importa qué tipo de 5-ASA se utilice?
Los distintos 5-ASAs actúan de manera ligeramente diferente, incluyendo la parte del intestino donde liberan el medicamento. La elección puede depender de la localización de la inflamación.
Si encuentras una presentación que funciona bien, puede mantenerse a largo plazo.
Si tu situación cambia o reaparecen síntomas, puede ser necesario ajustar o cambiar el tratamiento.
En caso de cambios en la formulación o disponibilidad, el equipo médico valorará alternativas adecuadas.
Es importante registrar y comunicar cualquier síntoma nuevo, especialmente tras un cambio de tratamiento.
¿Qué tan bien funcionan los 5-ASAs?
Al inicio del tratamiento, el objetivo es reducir la inflamación y controlar los síntomas (inducir remisión).
Una vez que los síntomas están controlados, el tratamiento busca mantener esa remisión (tratamiento de mantenimiento).
Colitis
Control del brote (inducción de remisión)
Una revisión de estudios evaluó la eficacia de los 5-ASAs para inducir la remisión en colitis. Se combinaron datos de estudios que comparaban 5-ASAs por vía oral con placebo.
Los resultados mostraron que los 5-ASAs fueron más eficaces que el placebo para lograr el control de la enfermedad.
Después de 6 a 12 semanas:
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Aproximadamente 29% (29 de cada 100 personas) que tomaron un 5-ASA lograron remisión.
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En comparación, 17% (17 de cada 100 personas) que tomaron placebo lograron remisión.
Mantener la colitis bajo control (mantenimiento de remisión)
Dos revisiones evaluaron la eficacia de los 5-ASAs para mantener la remisión en colitis. Ambas combinaron estudios que comparaban 5-ASAs con placebo:
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Una revisión evaluó 5-ASAs rectales.
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La otra evaluó 5-ASAs orales.
Ambas encontraron que los 5-ASAs fueron más eficaces que el placebo para mantener la remisión.
5-ASAs rectales
Después de 1 año:
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Aproximadamente 62% (62 de cada 100 personas) que utilizaron un 5-ASA rectal permanecieron en remisión.
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En comparación, 30% (30 de cada 100 personas) que recibieron placebo permanecieron en remisión.
5-ASAs orales
Después de 6 a 12 meses:
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Aproximadamente 63% (63 de cada 100 personas) que tomaron un 5-ASA oral permanecieron en remisión.
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En comparación, 42% (42 de cada 100 personas) que tomaron placebo permanecieron en remisión.
Enfermedad de Crohn
Control del brote (inducción de remisión)
Una revisión de estudios evaluó la eficacia de los 5-ASAs para inducir la remisión en enfermedad de Crohn. Se combinaron datos de estudios que comparaban 5-ASAs con placebo.
Se encontró que:
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La sulfasalazina ofrece un beneficio pequeño en enfermedad de Crohn leve a moderada.
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Sin embargo, la sulfasalazina fue menos eficaz que los corticoides.
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La mesalazina no demostró ser eficaz para inducir la remisión en Crohn activo.
Después de 17 a 18 semanas:
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Aproximadamente 45% (45 de cada 100 personas) que tomaron sulfasalazina lograron remisión.
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En comparación, 29% (29 de cada 100 personas) que tomaron placebo lograron remisión.
Comparación con corticoides (18 semanas):
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Aproximadamente 60% (60 de cada 100 personas) que tomaron corticoides lograron remisión.
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En comparación, 41% (41 de cada 100 personas) que tomaron sulfasalazina lograron remisión.
Mantener la enfermedad de Crohn bajo control
Remisión inducida por tratamiento médico
Una revisión evaluó la eficacia de los 5-ASAs para mantener la remisión en personas cuya enfermedad había sido controlada con tratamiento médico.
Se encontró que los 5-ASAs no fueron más eficaces que el placebo para mantener la remisión lograda con tratamiento farmacológico.
Remisión inducida por cirugía
Algunas personas con enfermedad de Crohn requieren cirugía para lograr la remisión.
Una revisión evaluó la eficacia de los 5-ASAs para mantener la remisión después de cirugía, comparándolos con placebo.
Se encontró que los 5-ASAs fueron ligeramente más eficaces que el placebo.
Después de hasta 5 años de tratamiento:
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Aproximadamente 64% (64 de cada 100 personas) que tomaron un 5-ASA permanecieron en remisión.
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En comparación, 57% (57 de cada 100 personas) que tomaron placebo permanecieron en remisión.
¿Cuánto tardan en hacer efecto los 5-ASAs?
Cada persona responde de manera diferente a un medicamento nuevo.
En la mayoría de los casos, los 5-ASAs pueden tardar hasta cuatro semanas en comenzar a hacer efecto.
Algunas presentaciones, como la sulfasalazina, pueden comenzar a actuar en pocos días.
Generalmente, se continúan tomando mientras estén funcionando adecuadamente.
Cómo tomar los 5-ASAs
Los 5-ASAs están disponibles en diferentes formas:
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Tabletas y cápsulas
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Gránulos
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Supositorios y enemas
El tipo de 5-ASA y la dosis dependerán de qué parte del intestino esté afectada por la enfermedad.
Puede utilizarse una sola forma o una combinación, según la situación clínica. En algunos casos, combinar un medicamento oral con tratamiento rectal puede ofrecer mejores resultados que utilizar uno solo.
El equipo médico puede ajustar o combinar presentaciones hasta encontrar la opción más adecuada.
Tabletas y cápsulas
Muchas presentaciones tienen un recubrimiento especial que permite que el medicamento se libere en la parte correcta del intestino.
Es importante no masticar, triturar ni aplastar las tabletas, ya que esto puede dañar el recubrimiento y alterar la liberación adecuada del medicamento.
Algunas marcas específicas permiten partir la tableta, pero no triturarla. Siempre debe consultarse el prospecto del medicamento.
Gránulos
Se colocan sobre la lengua y se tragan con abundante agua.
Si resulta difícil tragarlos con agua, pueden tomarse con alimentos blandos como yogur.
No es necesario masticarlos.
Son una opción útil para personas que tienen dificultad para tragar tabletas o cápsulas.
Supositorios y enemas
Los 5-ASAs rectales actúan en las partes inferiores del intestino grueso, zonas que pueden ser más difíciles de tratar con medicamentos orales.
Supositorios
Son cápsulas pequeñas con forma alargada que se introducen en el recto. Se disuelven a temperatura corporal.
Actúan directamente en la zona afectada y suelen asociarse con menos efectos secundarios sistémicos.
Enemas
Pueden presentarse en forma líquida o en espuma. Se administran en el recto mediante un aplicador.
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Los enemas en espuma suelen resultar más fáciles de usar cuando el intestino está sensible.
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Los enemas líquidos pueden alcanzar una mayor extensión del colon, permitiendo tratar áreas más amplias de inflamación.
El uso de supositorios y enemas no suele ser doloroso, aunque puede resultar incómodo al principio. La adaptación suele mejorar con la práctica. Si existen dificultades persistentes, es recomendable consultarlo con el equipo médico.
En experiencias clínicas, muchas personas describen que, tras un período de adaptación inicial, estos tratamientos se integran en su rutina diaria con mayor naturalidad.
¿Cuál es la dosis habitual?
La dosis depende de:
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La presentación específica
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La actividad de la enfermedad
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La respuesta individual
La dosis puede ajustarse con el tiempo según la evolución clínica.
Salvo indicación diferente, las dosis habituales durante un brote pueden incluir:
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Gránulos: 1 a 2 sobres al día (1 a 4 g según la marca), preferiblemente por la mañana.
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Enemas: 1 a 2 enemas al día (1 a 2 g cada uno según la marca).
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Supositorios: 1 o 2 supositorios (0,5 a 1 g cada uno según la marca), hasta tres veces al día.
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Tabletas: entre 1,5 y 4,8 g al día según la marca.
Los 5-ASAs orales suelen prescribirse en dos o tres tomas diarias. Sin embargo, la evidencia muestra que tomar la dosis total en una sola toma diaria puede ser igualmente eficaz en algunas presentaciones.
Durante un brote, la dosis puede ajustarse temporalmente. Posteriormente, suele mantenerse una dosis de mantenimiento, que puede ser ligeramente menor que la dosis inicial.
Si olvidas una dosis, tómala cuando lo recuerdes, salvo que esté próxima la siguiente. No se debe duplicar la dosis.
¿Durante cuánto tiempo se toman los 5-ASAs?
En la mayoría de los casos, se utilizan a largo plazo para mantener la enfermedad bajo control y reducir el riesgo de brotes.
Si el medicamento es eficaz y bien tolerado, puede mantenerse durante años.
Continuar el tratamiento incluso cuando no hay síntomas suele ser una estrategia eficaz para prevenir recaídas.
En algunos casos, el equipo médico puede recomendar su uso prolongado para reducir el riesgo de cáncer colorrectal asociado a enfermedad inflamatoria intestinal, ya que existe evidencia que sugiere un posible efecto protector.
Otros tratamientos
Existen distintos tipos de 5-ASAs y diferentes presentaciones. Si uno no funciona adecuadamente, puede probarse otro tipo o formulación, ya sea solo o en combinación.
Si los 5-ASAs no son adecuados o producen efectos secundarios importantes, pueden considerarse corticoides para el manejo de brotes. Estos pueden tardar algunas semanas en hacer efecto y también pueden asociarse a efectos secundarios.
Otros tratamientos utilizados en enfermedad inflamatoria intestinal incluyen:
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Inmunosupresores como azatioprina, mercaptopurina o metotrexato.
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Medicamentos biológicos como adalimumab, golimumab, infliximab, ustekinumab o vedolizumab.
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En colitis, también pueden considerarse inhibidores de JAK como filgotinib o tofacitinib.
La elección del tratamiento depende de la actividad de la enfermedad, la respuesta previa y las características individuales.
Suspensión o cambio de tratamiento
Existen varias razones por las que podría considerarse suspender o cambiar el tratamiento.
El medicamento no está funcionando
Si la enfermedad no mejora dentro de las 4 semanas posteriores al inicio, puede valorarse la suspensión o el cambio de tratamiento. En algunos casos, si no hay ninguna respuesta, la decisión puede tomarse antes.
Efectos secundarios
Si los efectos secundarios son graves o difíciles de manejar, puede ser necesario suspender el tratamiento.
Siempre es importante hablar con el equipo médico antes de suspender o modificar la medicación.
Evaluaciones antes de iniciar el tratamiento
Antes de comenzar 5-ASAs, generalmente se realizan análisis de sangre y orina.
Estas pruebas permiten:
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Evaluar la función renal
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Evaluar la función hepática
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Detectar posibles alteraciones hematológicas
Controles durante el tratamiento
Durante el tratamiento se realizan análisis periódicos de sangre y orina para:
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Detectar posibles efectos secundarios
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Evaluar la respuesta al tratamiento
Puede recomendarse un análisis a los 3 meses de iniciado el tratamiento y posteriormente una o dos veces al año.
En el caso de sulfasalazina, pueden requerirse controles más frecuentes.
Personas para quienes los 5-ASAs pueden no ser adecuados
Los 5-ASAs pueden no ser apropiados en determinadas situaciones, como:
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Función renal gravemente disminuida o antecedentes de cálculos renales
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Enfermedad hepática previa
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Intolerancia a ciertos azúcares, incluida la lactosa
En algunos casos, pueden utilizarse con ajustes de dosis y seguimiento estrecho.
Efectos secundarios
Como todos los medicamentos, los 5-ASAs pueden producir efectos secundarios, aunque no todas las personas los experimentan. En general, suelen ser leves.
Efectos secundarios frecuentes (entre 1 de cada 10 y 1 de cada 100 personas)
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Rigidez o dolor articular (artralgia)
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Tos
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Náuseas y vómitos
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Diarrea
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Dolor de cabeza y mareo
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Indigestión
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Disminución de glóbulos blancos (leucopenia), lo que puede aumentar el riesgo de infección
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Reacciones alérgicas leves como erupción cutánea, picor o síntomas similares a fiebre
Efectos secundarios menos frecuentes (hasta 1 de cada 1000 personas)
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Caída del cabello (alopecia)
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Depresión
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Dificultad para respirar (disnea)
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Dolor muscular (mialgia)
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Sensibilidad al sol (fotosensibilidad)
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Disminución de plaquetas (trombocitopenia)
En raras ocasiones, los 5-ASAs pueden afectar:
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Riñones
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Hígado
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Pulmones
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Páncreas
Se debe buscar atención médica urgente si aparecen:
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Dolor en el pecho o latidos rápidos
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Hinchazón de cara, labios o garganta
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Dificultad para respirar o silbidos al respirar
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Sangrado o moretones inexplicables
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Cambios en la cantidad o el color de la orina
El profesional de salud debe explicar los riesgos y beneficios antes de iniciar el tratamiento. Cualquier síntoma nuevo debe comunicarse.
No se trata de una lista completa de efectos secundarios.
En experiencias clínicas prolongadas, muchas personas refieren buena tolerabilidad del tratamiento a largo plazo y lo integran como parte estable de su rutina terapéutica.
Tomar otros medicamentos
Generalmente pueden combinarse con la mayoría de los medicamentos, pero siempre debe consultarse si se están tomando:
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Medicamentos sin receta, incluida aspirina
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Antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno, naproxeno, meloxicam o diclofenaco (no se recomiendan habitualmente en enfermedad inflamatoria intestinal por riesgo de brote)
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Productos herbales o terapias complementarias
Consumo de alcohol
No se conocen interacciones directas entre el alcohol y los 5-ASAs.
Se recomienda mantener un consumo moderado dentro de límites saludables.
Vacunas
Es seguro recibir vacunas mientras se toman 5-ASAs, incluyendo vacunas anuales contra la gripe y vacunas frente a COVID-19.
Antes de vacunarse, es aconsejable consultarlo si se están tomando otros tratamientos inmunomoduladores.
Fertilidad
La mayoría de los 5-ASAs no afectan la fertilidad.
Sin embargo:
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La sulfasalazina puede reducir el recuento y la movilidad de los espermatozoides. Este efecto es reversible y suele normalizarse entre 2 y 3 meses tras suspender el medicamento.
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Algunas formulaciones con recubrimientos específicos podrían afectar la movilidad espermática, por lo que puede considerarse cambiar de presentación si se busca concebir.
No se ha demostrado que los 5-ASAs afecten la fertilidad en personas con órganos reproductivos femeninos.
Embarazo y lactancia
Los 5-ASAs se consideran, en su mayoría, seguros durante el embarazo.
Sin embargo:
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La balsalazida no se recomienda durante el embarazo debido a evidencia insuficiente sobre su seguridad.
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Si se toma sulfasalazina durante el embarazo, puede recomendarse suplementación con ácido fólico en dosis altas.
En general, los 5-ASAs también se consideran seguros durante la lactancia.
En algunos casos, el lactante puede presentar diarrea leve, que suele resolverse al suspender el medicamento o ajustar la alimentación.
Las decisiones deben individualizarse y valorarse junto al equipo médico.
Si tienes inquietudes
El manejo de medicamentos y efectos secundarios puede resultar complejo.
El equipo médico especializado es el principal apoyo para resolver dudas sobre:
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Dosis
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Controles
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Alternativas terapéuticas
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Nuevos síntomas o efectos adversos
Encontrar el tratamiento adecuado puede requerir tiempo y ajustes. La toma de decisiones informada y el seguimiento continuo forman parte del proceso de cuidado integral.
Esta información es general y no sustituye la orientación individual de un profesional de salud.